lunes, 18 de julio de 2016

Planeta Conrado.


(Escrito por el alumno Conrado Sánchez, 3º de ESO, IES Infante don Juan Manuel, curso 2015-16)

El día 14 de noviembre de 2190 se descubrió un nuevo planeta habitable y, sin embargo, este descubrimiento pasó desapercibido ya que, desde el año 2008, la Tierra había sufrido un cambio drástico. Era un cambio en todos los ámbitos: se habían solucionado los problemas económicos de todos los países, se había conseguido volver a tener una calidad medioambiental en todo el planeta y la tasa de alfabetización ya era total.

Se había logrado un lugar excelente para vivir. Por ello, el nuevo planeta, denominado Planeta Conrado, fue ignorado, no se calculó su distancia a la Tierra ni se crearon naves espaciales para investigarlo.

Ahora, en el año 2550, Jake Price con tan solo 33 años ha conseguido muchos premios en Física, entre ellos el Nobel. Es 2 de junio y Jake, como todos los días, se dirige a su laboratorio donde trabaja solo, siempre sobre temas relacionados con la Física y el Espacio, por lo que también posee uno de los mejores observatorios.


Mientras observaba los planetas del Sistema Solar descubrió una anomalía, veía un movimiento de materia inusual cerca del Sol. Tardó tiempo en descubrir que se trataba de un agujero negro.

Jake estuvo unos días observando cómo evolucionaba el agujero y tenía los peores pronósticos. El investigador, muy alarmado, avisó a la NASA y se decidió organizar una reunión para encontrar una solución.

Había pasado un mes desde el descubrimiento del agujero y este era cada vez más grande. Los científicos, enterados de su peligrosidad, estaban desconcertados ya que no sabían porqué se había originado. Sin embargo, acordaron que no tendrían tiempo de averiguar esa incógnita pero que debían pasar a la acción. Calcularon que solo disponían de nueve meses para evacuar la Tierra por completo. No era una tarea fácil, pero la igualdad social y la buena relación entre todos los países facilitaban mucho las cosas.

Mientras cada país creaba las naves suficientes para evacuar a todos sus habitantes, Jake era el encargado de hallar todas las incógnitas necesarias para poder ejecutar el plan propuesto que era el traslado de toda la población terrestre al Planeta Conrado.

Jake había observado que dicho  planeta se asemejaba a una esfera que medía 1000 km de radio y se dispuso a calcular su volumen y su superficie.


Calculadas estas dimensiones, también era necesario conocer la distancia entre la Tierra y el Planeta Conrado. Con mediciones mediante observaciones se determinó que la distancia entre dicho planeta y el Sol era de unos 10 15 km, y se sabía que la distancia entre la Tierra y el Sol era de 1,49 · 10 8 km.

Y se cumplía toda una curiosidad: si se unían mediante líneas imaginarias los dos planetas y el Sol, resultaba un triángulo rectángulo. Esta circunstancia fue advertida por Joy Monmart, una de las mejores matemáticas del momento, quien se puso inmediatamente a calcular la distancia entre la Tierra y el Planeta Conrado utilizando el teorema de Pitágoras.



Con todos los datos necesarios y la tecnología adecuada, se llevó a cabo la tarea. Jake y Joy recibieron un premio. Y, una vez más, fue posible superar los obstáculos puestos por la naturaleza.

La población terrestre consiguió asentarse en Conrado, creando nuevas instituciones y países, pasando el nombre de Jake Price a la Historia como el salvador de la Humanidad.

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